lunes, 9 de agosto de 2010

Educación e interculturalidad en sociedades complejas. Tensiones y alternativas

Artículo disponible en

http://foro-latino.org/flape/foros_virtuales/doc_fv_5/FV5-TextoUPN.pdf

Albán, A. nos habla de la “multiculturalidad”, explicándonos que este concepto no sólo se aplica a la diferencia cultural entre distintos grupos étnicos, sino a los diferentes sujetos que componemos la sociedad, en la que influyen variables tales como: lengua, clase social, edad, cultura, etc. Exactamente nos dice Albán que “si la interculturalidad refiere a relaciones entre culturas, y sobre todo, a la transformación de las relaciones históricas entre grupos humanos con culturas diferentes, no podríamos restringirla a las relaciones entre grupos étnicos (así reconozcamos que estos han sido históricamente subordinados junto a sus prácticas y conocimientos), y deberíamos entonces pensarla en una perspectiva que nos permita complejizarla para lograr una mejor comprensión de las formas históricas de relación entre las sociedades dominantes y las poblaciones subordinadas en nombre de los proyectos hegemónicos”.(p.1).

El autor, también reflexiona sobre el rol de la educación en la estructuración de la concepción del otro. El docente debe asumir un rol más participativo: “El docente como agente de transformación debe convertirse en un mediador de las tensiones que la diferencia cultural genera y debe contribuir a propiciar el diálogo cultural en el cual cada cultura participe en igualdad de condiciones y pueda negociar concertar a su lugar en la sociedad a partir de auto-reconocimiento de sus referentes” (p.4). Así mismo nos explica que la interculturalidad debe abordarse como un proyecto compartido de sociedad, en el que los ámbitos político, ético y epistémico se consideren, enfocándolos en tres escenarios posibles de agencia social: 1) el del cuestionamiento a las estructuras de poder. 2) el de las formas plurales de producir el conocimiento y nombrar la realidad 3) el del compromiso por lograr minimizar las desigualdades sociales.

La propuesta de Albán considera el diálogo cultural, el que sólo se da cuando se conoce a sí mismo y se acepta y a su vez se conoce y acepta al otro. “Es importante tener en cuenta que la interculturalidad es posible si desde lo que se considera propio para cada cultura se realiza la apertura suficiente para desarrollar dos procesos culturales 1) posicionar lo propio y 2) reconocer al otro” (p.5). Esto nos lleva a cuestionarnos, tal como lo hace el autor, ¿qué es lo propio?. ¿Cómo se negocian los intercambios culturales?¿De qué forma la educación entiende e incorpora estas negociaciones?

La lectura del texto de Adolfo Albán nos anima a cuestionarnos sobre el concepto de interculturalidad y sobre todo a preguntarnos por el rol de la educación en este proceso.


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